La etiqueta nace de la receta, así que el orden de ingredientes y los alérgenos cuadran solos.
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leche entera, azúcar, pistacho 12%, dextrosa, leche desnatada en polvo, fibra de algarroba, emulgente: mono- y diglicéridos de ácidos grasos.
La etiqueta sigue lo que hay de verdad en la receta: documento y producto nunca se separan.
Cambias una base en la receta y la etiqueta se recalcula sola - alérgenos incluidos.
Guardas varias versiones de la lista y imprimes la que rige hoy.
La lista sale de la receta del helado, así que cambiar una base recalcula la etiqueta sola.
Funciona igual para la bollería - los porcentajes de panadero también llegan a la etiqueta con los alérgenos.
Informar de la composición y de los alérgenos no es una buena práctica, es una obligación: sale del Reglamento (UE) 1169/2011 y, para lo que vendes sin envasar, del Real Decreto 126/2015. El problema práctico es que esos datos viven en la receta y la mayoría de los obradores los reescribe a mano cada vez que cambia un proveedor.
Para el producto envasado - tarrinas para llevar, formatos para tienda, reparto a cafeterías - la lista completa es esta:
Cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, granos de sésamo, dióxido de azufre y sulfitos por encima de 10 mg/kg, altramuces y moluscos.
El destacado tiene que verse dentro de la lista de ingredientes: negrita, mayúsculas o fondo distinto. Scooply lo hace solo, porque sabe qué ingrediente es alérgeno también cuando va escondido dentro de una base o una pasta.
La bola servida en cucurucho es alimento sin envasar y el RD 126/2015 marca cómo informar: la información sobre alérgenos debe estar disponible para el cliente, por escrito y accesible antes de que compre - en un cartel, en una carta junto al mostrador o en un sistema equivalente.
Tómalo como punto de partida y no como asesoramiento legal, porque la interpretación concreta depende también de tu comunidad autónoma. Scooply genera los dos formatos desde la misma receta: la etiqueta para el envase y la relación de ingredientes para el mostrador.
La etiqueta se construye con la misma receta con la que equilibras. Cambias un gramaje o el proveedor de una pasta y la composición, el orden de los ingredientes, los alérgenos y los valores nutricionales se recalculan solos. Desaparece el paso en el que alguien traslada números a un documento y se equivoca en uno.
No hace falta pegar una etiqueta en cada cubeta, pero la información sobre alérgenos tiene que estar disponible por escrito para el cliente. Scooply imprime esa relación desde la misma receta con la que hace la etiqueta del envase.
Para producto envasado es la regla general, con excepciones previstas para pequeñas cantidades de suministro local. Scooply la calcula siempre, así que la tienes lista trabajes con el formato que trabajes.
De forma que se diferencien claramente del resto de ingredientes: tipografía, estilo o color de fondo. En la práctica, negrita o mayúsculas; Scooply lo aplica automáticamente en la lista.
La etiqueta cambia con ella, incluido el orden de los ingredientes, que depende del peso. Las versiones anteriores quedan en el historial, así que se sabe qué llevaba cada lote.
Sí. Si una base tiene su propia composición, entra en la lista del producto final y sus alérgenos se destacan igual que los añadidos directamente.
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