Sabes qué hay en cada vitrina, cuánto queda y qué ha salido - sin dar vueltas con una hoja.
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En vez de abrir arcones uno a uno, ves en pantalla que el pistacho está en la vitrina 2, nivel almacén.
Introduces el bruto y se resta el peso del recipiente desde el registro - se acabó la calculadora.
Una cubeta retirada del nivel de venta desaparece del menú digital: nadie pide lo que no hay.
El nivel de venta alimenta el menú digital, así que la pizarra del mostrador coincide con la vitrina.
Las cubetas entran directas desde un plan de producción - tras mantecar eliges cuáles van a los congeladores.
La cubeta es la unidad en la que de verdad se mide el día en una heladería: cuánto queda de pistacho, si aguanta el sábado, qué hay que mantecar esta noche. Casi nadie lo anota, porque hasta ahora significaba llevar un cuaderno en paralelo al trabajo. Scooply cambia el cuaderno por un estado que se ve desde el móvil, delante de la vitrina.
Las cubetas se mueven entre obrador y vitrina varias veces al día y pasan por las manos de varias personas. Uno repone, otro retira una a medias, otro cambia un sabor de sitio porque le venía mejor. A los dos días nadie sabe qué pistacho es del martes y cuál del jueves, y en la práctica eso lo decide la memoria de una persona.
El inventario clásico consiste en recorrer los congeladores con un papel, apuntar sabores y pasarlo luego a una hoja. Se hace poco justamente porque cuesta media tarde, y entre uno y otro el estado es cuestión de fe.
Con las cubetas registradas sobre la marcha, cerrar el día es repasar una lista y corregir lo que no cuadra. En vez de un recuento al mes tienes el estado cada noche, y las diferencias aparecen cuando todavía recuerdas de dónde salen.
Vitrina abierta, pozzetti, armario vertical y arcón se organizan distinto, así que los representamos por separado: los pozzetti tienen cubas numeradas, el vertical tiene alturas y posiciones, el arcón su propia división. Mueves una cubeta arrastrándola y el estado la sigue.
Así lo que ves en pantalla se parece a lo que ves al abrir la tapa, y quien entra nuevo encuentra el sabor sin preguntar.
No. Basta con que la cubeta tenga sitio y sabor; el resto se completa tocando la pantalla junto a la vitrina. El registro tiene que costar segundos, si no nadie lo mantiene.
Sí, es el escenario principal: la pantalla está pensada para el teléfono en una mano, con la vitrina abierta.
Cada tienda tiene sus congeladores y su estado, mientras que recetas y producción son comunes. Ves dónde falta cada cosa antes de que te llamen pidiendo un traslado.
Sí. Lo que falta en vitrina es la sugerencia de partida al montar el plan del día siguiente, sin copiarlo de un papel.
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